En las últimas horas, diversos incendios forestales vienen afectando seriamente extensas áreas naturales, provocando una alarmante destrucción de la flora y fauna silvestre. Estos siniestros representan una grave amenaza para el ecosistema y también ponen en riesgo la vida de las personas, debido a que varios focos de incendio se han extendido peligrosamente hacia zonas habitadas.
La ciudadanía cuestiona duramente la pasividad de las autoridades competentes, quienes —según señalan— solo actúan cuando ya existen víctimas que lamentar. No se puede seguir esperando tragedias mayores para recién asumir responsabilidades, cuando lo que se requiere es prevención, control y una respuesta oportuna frente a estos hechos que se repiten año tras año.
A esta crítica situación se suma la falta de equipamiento adecuado para las compañías de bomberos, quienes continúan realizando enormes esfuerzos para controlar los incendios, pese a las múltiples carencias logísticas y operativas. En los últimos años, se ha evidenciado un abandono sistemático hacia estas instituciones, fundamentales en la protección de la vida, los bienes y el medio ambiente.
La población exige acciones inmediatas, investigaciones serias y sanciones ejemplares, así como mayor apoyo a los bomberos y políticas claras de prevención. La defensa del medio ambiente no puede seguir postergándose, mientras el fuego continúa consumiendo nuestros recursos naturales y amenazando la seguridad de las comunidades.


