El presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, advirtió que el territorio peruano volverá a experimentar un terremoto de gran magnitud debido a su ubicación en una zona de intensa actividad tectónica.
El especialista aclaró, sin embargo, que el reciente sismo de magnitud 7,4 registrado en Colombia no permite anticipar cuándo ocurrirá un evento similar en el país.
El experto, Tavera explicó que Perú, Colombia, Ecuador y Chile forman parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, región donde las interacciones de las placas tectónicas ocasionan una elevada frecuencia de movimientos sísmicos.
En ese contexto, consideró naturales los terremotos que ocurren en esta parte del continente.
Al analizar el terremoto colombiano, el titular del IGP señaló que el movimiento se originó entre 90 y 100 kilómetros de profundidad, como consecuencia del proceso de subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana.
Según explicó, esa profundidad permitió que la energía sísmica se propagara hacia la superficie y provocara fuertes sacudidas en determinadas zonas.
Las mediciones internacionales registraron aceleraciones de hasta 400 centímetros por segundo al cuadrado en algunos sectores afectados por el terremoto de Colombia.
Asimismo, Tavera comparó ese comportamiento con el terremoto que golpeó Pisco en 2007 y recordó que Lima alcanzó entonces una aceleración promedio cercana a los 100 centímetros por segundo al cuadrado.
El especialista sostuvo que la percepción de un terremoto varía según las características del terreno y el lugar donde se encuentre cada persona.
Por ello, una persona dentro de una edificación puede experimentar el movimiento de manera diferente a otra que permanezca en la calle, incluso cuando ambas se encuentren en una misma zona.
Además, Tavera también explicó que Perú registra cientos de movimientos telúricos cada año.
A mediados de 2026, el IGP había reportado más de 500 sismos, mientras que el promedio anual bordea los 800 movimientos perceptibles.
El organismo registra únicamente los eventos que logra detectar y reportar, por lo que la cantidad total de sismos, incluidos los que la población no percibe, resulta mucho mayor.
Frente a la posibilidad de un terremoto de gran magnitud, el presidente del IGP descartó que los recientes movimientos registrados en Venezuela y Colombia permitan establecer una relación directa con un eventual sismo en Perú.
No obstante, recordó que la historia sísmica y la dinámica tectónica del país hacen inevitable que en algún momento ocurra otro gran evento.
“El sismo no mata personas, el desastre es un problema de la sociedad”, sostuvo Tavera al explicar que la magnitud del movimiento no constituye por sí sola el factor que determina las pérdidas humanas.
En su opinión, la calidad de las edificaciones, la planificación urbana y el nivel de preparación de la población pueden marcar la diferencia frente a un terremoto.
El especialista identificó a las viviendas autoconstruidas y al crecimiento urbano sin planificación como algunos de los principales factores de riesgo.
En contraste, destacó que las edificaciones modernas que cumplen las normas sismorresistentes ofrecen mejores condiciones de seguridad.
Finalmente, Tavera planteó fortalecer la cultura de prevención y tomar como referencia las experiencias de países como Japón y Chile para reducir la vulnerabilidad del Perú ante futuros terremotos.






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