Hoy, martes 8 de septiembre, miles de fieles se congregan en el Santuario de Nuestra Señora de Cocharcas, ubicado en el distrito del mismo nombre, en la provincia de Chincheros, para participar de la tradicional festividad religiosa en honor a la denominada “Mamacha Cocharcas”, una de las advocaciones marianas más veneradas de los Andes. Tras cumplirse las novenas, la celebración central reúne a peregrinos provenientes de diferentes provincias de Apurímac y de otras regiones del país. La devoción a esta imagen se remonta a finales del siglo XVI y constituye parte fundamental de la identidad religiosa y cultural de la región.

Debido a la importancia de esta festividad y a la masiva peregrinación que genera cada año, el 8 de septiembre es considerado día no laborable en la región Apurímac, de acuerdo con la Resolución Ejecutiva Regional N.º 701-2015. La medida permite que numerosos pobladores puedan trasladarse hasta el santuario para expresar su fe y participar de las actividades programadas en homenaje a la Virgen de Cocharcas, considerada patrona de la Diócesis de Abancay y una de las principales expresiones de la religiosidad popular apurimeña.Según el programa general, las actividades religiosas se iniciaron desde las 4:00 de la madrugada con la misa dedicada a los catequistas rurales. Posteriormente, a las 6:00 de la mañana se celebra la misa de los grupos parroquiales y, a las 8:00 de la mañana, la misa de las familias. El momento central está previsto para las 10:30 de la mañana, con la Santa Misa Central y la tradicional procesión de la sagrada imagen por las calles de Cocharcas, celebración que congrega a una multitud de peregrinos y devotos. La ceremonia central será presidida por el obispo de Abancay, monseñor Gilberto Gómez González.

La historia de esta devoción se remonta a 1598 y tiene como protagonista al poblador Sebastián Martín Asto, conocido como Sebastián Quimichu, natural de San Pedro de Cocharcas. Según la tradición, Sebastián padecía una grave lesión en uno de sus brazos y emprendió un viaje hacia el santuario de Copacabana, donde pidió la intercesión de la Virgen. Tras experimentar una recuperación que atribuyó a la Virgen, decidió llevar a su pueblo una imagen como muestra de agradecimiento. Para ello consiguió una réplica de la Virgen de la Candelaria de Copacabana, vinculada al escultor indígena Tito Yupanqui, y emprendió el retorno hacia Cocharcas, donde la imagen fue recibida con gran fervor.

Desde entonces, la devoción a la Virgen de Cocharcas se extendió por diversos pueblos del Perú y convirtió a su santuario en un importante centro de peregrinación. La tradición religiosa señala que Sebastián Quimichu dedicó sus últimos años a promover el culto y la construcción del templo que hoy constituye uno de los principales símbolos históricos y religiosos de Apurímac. Más de cuatro siglos después, la festividad del 8 de septiembre mantiene viva esa tradición, congregando a miles de peregrinos que llegan hasta Cocharcas para renovar su fe, agradecer favores recibidos y pedir la protección de la “Mamacha Cocharcas”.