Mientras la FIFA espera ganar más de 10 mil millones de dólares con la realización del Mundial 2026, más de 65 mil voluntarios no recibirán ningún tipo de salario por su trabajo.

Y es que este certamen, el más grande de toda la historia, depende -en gran parte- de los aficionados que ayudan a las Selecciones nacionales y a los asistentes por más de un mes.

Desde señalar los caminos hacia buses, hoteles, habitaciones, hasta indicar zonas y asientos dentro de las tribunas de los estadios, pasando por las recepciones en los aeropuertos.

«Ustedes, los voluntarios, son el corazón de la Copa del Mundo», afirmó el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, olvidando que ese motor del Mundial 2026 avanza a puras palmadas.

Para el mandamás del fútbol, «ellos deben de demostrar el orgullo por su ciudad», pero sin ninguna retribución económica, perdiendo la gran oportunidad de dinamizar el mercado local.

«Ellos ganarán una vista privilegiada detrás de escena y crearán recuerdos y amistades que podrían durar la vida entera», es el pago prometido por el ente rector del balompié global.

Pero detrás del lenguaje emocional del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, la verdad es que el trabajo de los voluntarios no es remunerado y, además, cada uno cubre sus gastos.

Es decir, al no solventar ni siquiera los costos de comida, hospedaje o pasajes, se cierra la puerta de «la experiencia» del Mundial 2026 a los hinchas con menos poder adquisitivo.